Hacia la construcción de una Alternativa Política
Sobre la organización
En un mundo en el que el hombre se ha convertido en lobo del hombre, en el que la brecha social se ensancha permanentemente, en el que la destrucción del ambiente avanza de manera acelerada, en el que ni siquiera el agua y la comida están garantizadas para todos, se hace indispensable nuestra intervención consciente hacia la construcción de un mundo justo, libre e igualitario, un mundo en el que no sea “natural” el sometimiento de las mayorías por una estrecha fracción que, deshumanizando a la humanidad, legitima su existencia.
Ante este panorama vigente desde hace ya mucho tiempo, quienes asumiéndose como sujetos históricos se han comprometido con la tarea de transformar lo establecido, no han dejado de preguntarse acerca del camino a seguir y, por supuesto, nuestro presente requiere también de rápidas y acertadas respuestas a esto. En ese sentido es que escribimos estas palabras, asumiendo las propias limitaciones pero con la convicción de que es necesario decir y hacer lo que pensamos.
No son pocas las organizaciones del campo popular que se adentran día a día en la búsqueda de estas respuestas pero consideramos que en muchos casos existen desaciertos en cuanto a la delimitación del alcance de sus prácticas y es necesario debatirlo para lograr algo de claridad en esto.
El aniquilamiento físico de gran parte del movimiento revolucionario de nuestro país y la intensa propaganda inmovilizante de las clases dominantes a través de los medios de comunicación constituyen algunas de las explicaciones para entender esta sensación de “tener que empezar todo de cero”. Además, desde la misma izquierda, serias tergiversaciones en relación a las conceptualizaciones de “poder” y de “organización”, signadas por su derrotismo y resignación posmodernas, no han hecho más que aportar a esta gran confusión. Así, se ha declarado la obsolescencia de una buena parte de nuestra historia reemplazándola por nuevo eclecticismo que, haciendo apología de la anti-intelectualidad, inmoviliza planteando la conciliación, el oportunismo, el reformismo, etc. Y se ha generado, de este modo, una suerte de mitificación que muestra como innecesaria o indeseable la organización política, la formación teórica, la planificación táctica, etc.
Pero este escrito no tiene por objeto atribuir culpas. Pensamos que existen grandes vacíos que deben ser llenados conscientemente, en pos de la construcción de una solución global que demanda el desarrollo de una alternativa política urgentemente.
El contexto actual signado en muchos casos por la falta de participación demanda la construcción de poder popular. Ahora bien, ese proceso no es lineal, ni homogéneo, ni mucho menos sucede naturalmente y por lo tanto creemos que es una tarea política que se debe impulsar: la transformación de cada varón y cada mujer para la construcción colectiva. Promover la necesidad de la participación, de juntarse, de sensibilizarse por las problemáticas del otro, problematizar las situaciones que vivenciamos día a día, luchar por un salario justo, por un presupuesto educativo equitativo, por el asfalto en el barrio, etc. Ahora bien, pensamos que al ser un proceso con esas características, es decir, al asumir la concientización como un proceso no dado, heterogéneo, considerando la importancia que tiene respetar los tiempos de cada uno y considerando la dialéctica en la transformación entre cada sujeto y el colectivo, es que resulta necesario clarificar que los espacios de masas, ya sean centros vecinales, centros culturales, centros de estudiantes, sindicatos, etc., son espacios amplios que deben convocar a la participación colectiva.
Es decir, si hoy fuera factible (aunque nos parece difícil) entre los miembros actuales de un espacio como un centro cultural establecer definiciones tales como la apropiación social de los medios de producción o la toma del poder o la participación electoral y se realizaran las consecuentes acciones para lograr esos cometidos, probablemente estaríamos ante un espacio en el cual, por ejemplo, quien quisiera dar un taller de pintura sobre tela sin compartir estas definiciones, no se acercaría. O, por ejemplo, si hoy por hoy, una lista gremial planteara esas consignas incurriría en la misma situación de posible sectarización que resultaría inconducente en nuestras actuales condiciones históricas.
Es condición a cualquier frente de masas que se plantee la necesidad de crecimiento tanto cualitativo como cuantitativo, la pluralidad y la amplitud. Cualquiera de etas organizaciones –sean de carácter social, cultural, sindical, estudiantil, etc.- constituyen espacios políticos en la medida de que se constituyen y actúan en base a posicionamientos y acuerdos que de ninguna manera pueden desligarse del universo de lo político y que son, sin lugar a dudas, espacios fundamentales para la construcción de poder popular. Por lo tanto es nuestra tarea politizar cada vez más esos espacios en la medida que se vaya desarrollando ese proceso de transformación, ya que sabemos que sin esto será imposible generar una verdadera corriente revolucionaria capaz de hacer factible los cambios necesarios que den las soluciones reales que necesitamos.
En ese proceso de politización no somos todos iguales, ni todos vamos a coincidir en el qué, el cómo y el para qué, por lo tanto creemos que aquellos varones y mujeres trabajadores (en el sentido más amplio del término) que han asumido su posición de clase y aquellos que no siendo de la clase trabajadora han asumido la ideología de la clase trabajadora, aquellos que pueden visualizar la profundidad de los conflictos que nos atraviesan, aquellos que deseen transformar la sociedad en su conjunto, nos organicemos políticamente, para poder diseñar un programa de trabajo, una propuesta política de transformación de la sociedad, que en nuestro caso consideramos debe ser hacia la construcción del socialismo.
Negarse a los debates que permitan comprender la realidad, que conduzcan a definiciones respecto de cómo debería ser y a acciones enmarcadas en una táctica para conseguirla, es dejar en manos de “otros” el curso de nuestra historia. Y deberíamos necesariamente saber que ese “otro” no es más que la clase dirigente que viene perpetuándose en el poder y que está muy interesada en seguir con su hegemonía.
Lo cierto es que resulta inminente dar solución a la creciente miseria, al hambre, a la explotación, a la destrucción del ambiente, etc. por lo que estas contradicciones deben ser resueltas.
Por lo tanto, lógicamente proponemos como herramienta la generación de nuevos espacios políticos o la resignificación de los ya existentes. Quizás movimientos, frentes, coordinadoras, partidos… cada quien lo decidirá. Por supuesto, estos espacios jamás deben convertirse en burbujas impermeables de militantes que pierden conexión con los frentes de masas y el resto de los espacios, sino que deben ser impulsores de los mismos y dialécticamente aprender y emprender las tareas a realizar.
Es necesario “tomar la sartén por el mango”, hacernos conscientes de nuestro lugar como sujetos históricos y actuar en consecuencia. Por lo que a nosotros respecta, las puertas de nuestro movimiento están abiertas para esa construcción.
PROPUESTAS
- Continuar la insurgencia abierta en los primeros años del siglo. Dotarla de programa y organización revolucionaria. Construir una salida independiente de cualquier variante burgués. Conquistar hegemonía anticapitalista y antiimperialista en el movimiento obrero y popular.
- Desnudar el carácter antidemocrático de la actual institucionalidad. Su carácter de farsa en las estructuras presidenciales y parlamentarias y su corrupción.
- Construcción de la herramienta política.
- Ocupar los espacios del pueblo: democratizar sindicatos, centros vecinales, centros culturales, etc.
- Unión de los trabajadores para reclamar por salarios, por sistema previsional, por mejores condiciones laborales, por nuevos convenios laborales.
- Impulsar la movilización de los sectores del campo que siguen siendo desalojados de sus tierras por el avance de la sojización.
- Reforma agraria: nacionalización del comercio exterior, expropiación de tierra a los grandes terratenientes, producción diversificada y orientada a las necesidades del país y no al lucro, junta nacional de granos.
- Presupuesto educativo, democratización de los espacios educativos, educación laica, pública y gratuita y de calidad.
- Movilización contra todos los tarifazos.
Movimiento Córdoba se Mueve

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